Pastoral

Para Don Bosco, educar implica una actitud especial del educador y un conjunto de intervenciones, basados en convicciones de amor, de razón y de de fe. En el centro de su visión está la «caridad pastoral». Se trata de buscar de manera particular el bien espiritual de los jóvenes, su salvación, su bien integral («Da mihi animas»).

La caridad pastoral salesiana tiene otra característica más precisa que la define mejor: es una caridad pedagógica. Demuestra pasión educativa, pero también discreción, sentido común, equilibrio, afecto y respeto al adolescente y al joven. Esta actitud es fruto de la convicción de que toda vida, aún la más pobre, compleja y precaria, lleva en sí, por la presencia misteriosa del Espíritu, la fuerza de la redención y la semilla de la felicidad (cfr. CG23, n. 92).

Esta experiencia, que es al mismo tiempo espiritual y educativa, posee una unidad tan íntima, que constituye el punto de referencia y de identidad de la Familia Salesiana en la Iglesia. Se la puede definir como Sistema Preventivo se convierte en método para la acción, caracterizada por la centralidad de la razón, la racionalidad de las exigencias y de las normas, la flexibilidad y la capacidad persuasiva de las propuestas; por la centralidad de la religión, entendida como desarrollo del deseo de Dios inserto en toda persona y como experiencia de llevar en este deseo la belleza de la buena noticia; por la centralidad del amor, afecto educativo que hace crecer y genera correspondencia.

Nuestras propuestas son: